Nunca es temprano para aprender lecciones

Cuando uno va creciendo, como humano, como individuo, como persona, hay muchos factores que influyen nuestro crecimiento, desarrollo, nuestra forma de ver las cosas, nuestra forma de responder a las situaciones de la vida. Esos factores por supuesto que son internos y externos, yo no soy particularmente un psicólogo, ni un estudioso de la vida humana, sociólogo creo es la palabra correcta, pero el hecho de tener sentido común y poderlo aplicar en cuanta situación lo requiera (casi todas en la vida), puede ayudarte a aprender de todas las situaciones que vas pasando y darles el valor requerido en el sentido de esto es algo malo y esto es algo bueno para mi.

 

Lo traigo a colación, porque esos detalles me forjaron y aun sin entender el en momento en el que ocurrían, me ayudaron a ser quien soy. Un dia como ya lo comente en el episodio anterior yo queria traer mis pesos en la bolsa, buscando la oportunidad de ganarme unos, vi la oportunidad ese dia que un dompe, o transporte de carga deposito 7 metros cubicos de arena en la banqueta de la casa, Nacozari de Garcia, para aquellos que no tienen el gusto de conocer, es un pueblo encajado en la sierra y por lo tanto no hay o mas bien hay muy pocos lugares planos, las plazas publicas y donde están los estadios deportivos, todas las demás casas y edificaciones quedan en desnivel con la calle, motivo por el cual cuando dejaron la dompada de arena, habia que subirla a el patio de la casa para poderla usar.

 

Mas rápido que veloz espere a que llegara mi papa a casa, y lo aborde emocionado....Papá, papá, acaban de traer la arena para la casa y la dejaron en la banqueta, Cuanto me das por agarrar la pala y subirla al patio para que la puedan utilizar?... Volteandome a ver mi papa con una cara de incredulidad, por la pregunta, se volteo y muy tranquilo me dijo... Por el solo hecho de venir a solicitar una recompensa antes de hacer el trabajo, ve y súbela, porque es tu obligación como hijo ayudar en la casa!!!... Y asi fue, sin refutar ni rezongar, agarre la pala y subi la arena al patio de la casa, sin recibir nada de lo que pense merecia.

 

Solo si recapacitas a la acción de mi padre, puedes ver que me estaba enseñando una lección muy fuerte, a lo mejor muy temprano para mi edad 10-12 años, pero que nunca es temprano para hacerlo. El hecho de ofrecerte a realizar el trabajo, para el beneficio de la familia, terminar el trabajo y no estar esperando una recompensa o beneficio personal, el hecho de que para merecer algo hay que hacerlo primero, si te ofreces a hacer algo, hazlo por conviccion, no por conveniencia. Palabras fuertes, pero que nunca es temprano para aprender lecciones.